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Apiterapia

La Apiterapia es una terapia de la medicina alternativa que hace uso de la miel y otros derivados apícolas como apitoxinas, polen, propóleo y jalea real, solos o asociados; que no se le adicionan otros principios activos industriales, para la prevención y/o tratamiento de problemas de la salud. La Apiterapia es una palabra procedente del latín Apis, que significa abeja. Como su nombre indica, es una terapia natural que busca tratar y prevenir ciertas enfermedades a partir de los productos de la abeja.

¿Cuáles son los beneficios de Apiterapia?

El objetivo de la Apiterapia es aliviar y prevenir los síntomas causados por diferentes enfermedades a través de los productos que proceden de las colmenas de las abejas. A cada uno de los productos de la colmena se le atribuyen diferentes propiedades:

La Miel: alivia la tos y el dolor de garganta, tiene potencial antibacteriano, mejora el tránsito intestinal, hidrata la piel, ayuda a sanar heridas y quemaduras y es fuente de antioxidantes. Además puede ayudar a combatir el insomnio y a disminuir los síntomas de la alergia.

El Propóleo: sus efectos en la salud cambian según la variedad de la que se trate. En general tiene propiedades antibióticas, antivíricas, cicatrizantes, antifúngicas, antiinflamatorias y antioxidantes. Gracias a ellas el propóleo mejora el sistema respiratorio, trata problemas digestivos, elimina afecciones de la piel, favorece la circulación, combate problemas ginecológicos y urinarios, facilita la curación de la boca y ayuda a dormir bien.

El Polen: sirve para tratar episodios de accidente cerebrovascular y problemas de tensión arterial. Además proporciona energía y remineraliza el organismo.

La Jalea real: ayuda a controlar los niveles de colesterol, triglicéridos y glucosa en la sangre, es antiséptica y bacteriostática, regula trastornos digestivos y retrasa el envejecimiento de la piel.

La Cera: tiene propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias.

¿Cuáles son los inicios de la Apitarapia?

La Apiterapia es una terapia muy antigua conocida desde la cultura egipcia, ya que usaban los productos de las abejas. En aquel entonces el propóleo se empleaba para embalsamar a las momias y Cleopatra utilizaba el veneno para tratar los dolores. También Hipócrates, uno de los padres de la medicina, empleó los productos de las abejas para ciertos tratamientos.

Si bien en la antigüedad principalmente se utilizaban la miel, los propóleos y el polen en las terapias medicinales, actualmente se está extendiendo al uso del veneno.

Fue Phillip Terc, considerado el padre de la Apiterapia quien en 1888 comenzó a estudiar el uso del veneno de las abejas para tratar a personas con enfermedades reumáticas. Sus trabajos dieron lugar a algunos de los métodos que se usan actualmente en el campo de la apiterapia. También es importante el papel que tuvo Bodog Beck en el desarrollo de la apiterapia moderna, quien publicó en 1935 el libro Terapia con veneno de abejas en el que recoge los fundamentos de esta técnica.

¿Cómo funciona la terapia con apitoxina?

El veneno que las abejas producen para defenderse (llamado apitoxina) también se puede usar de manera muy controlada con fines medicinales. El veneno tiene, entre otros componentes, Péptido 401 (un potente antiinflamatorio), Melitina (que destaca por su actividad antimicrobiana y anti infecciosa), Hialuronidasa, Histamina y Adolapina.

Gracias a todos estos componentes, la apitoxina tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas, ayuda a la relajación, potencia el sistema inmunológico y corrige problemas circulatorios. Además se dice que el veneno produce una estimulación en la hipófisis que podría ser clave para que el organismo regenere los cartílagos.

¿Para qué quejas / enfermedades se utiliza la Apiterapia?

La Apiterapia es muy útil en una multitud de quejas. Por ejemplo es muy utilizada en la terapia de lesiones deportivas, traumatismos y enfermedades musculares, circulatorias y cutáneas. Algunas de las dolencias que se tratan con apitoxina son: artritis reumatoide, esclerosis múltiple, artrosis, lupus, espondilitis anquilosante, lumbalgia, hipertensión, tendinitis, diverticulosis y enfermedad de Crohn.

El veneno de la abeja se puede aplicar mediante picadura directa del insecto, cutáneamente a través de una crema o mediante una inyección. También se puede tomar en forma de pastilla o gotas. No obstante, la aplicación del veneno de abeja se debe hacer con mucha precaución, ya que puede resultar peligrosa, especialmente para las personas que son alérgicas al veneno. Por eso antes de aplicarlo hay que realizar una prueba de alergia.

Tampoco deben someterse a un tratamiento con apitoxina las mujeres embarazas, personas con enfermedades infecciosas o de transmisión sexual, cardiopatías, cáncer u otras enfermedades crónicas. Es recomendable consultar siempre con el médico especialista.

¿Cómo encuentro un Terapeuta de Apiterapia?

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También es aconsejable preguntar al terapeuta en cuestión sobre sus antecedentes médicos, experiencias y formación, así como revisar investigaciones y estudios relacionados con la terapia que estás considerando realizar.

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